No sabés si tu problema es de dos horas o de dos meses.
Y cada vez que preguntás, alguien te cotiza un proyecto. Pedís que te miren una cosa puntual y te vuelve una propuesta de seis meses, con etapas, con equipo y con un número que te obliga a decidir sin entender. Así es muy difícil arrancar.
La hora existe para eso: para que puedas averiguar qué necesitás antes de comprometerte a nada. A veces lo que parecía un sistema nuevo se resuelve cambiando cómo se cargan dos campos. Otras veces lo que parecía un ajuste chiquito es una reforma en serio, y conviene saberlo antes y no a mitad de camino.
No tengo vendedores ni una estructura que mantener ocupada, así que no gano nada inflándote el alcance. Si tu problema se arregla en dos horas, te lo digo en dos horas. El que te atiende es el que hace el trabajo, y es el mismo que te va a tener que bancar el resultado.
Para qué sirve una hora
Para desenredar algo concreto. Por qué el stock que mostrás no coincide con el que tenés. Cómo hacer que dos sistemas que no se hablan empiecen a hablarse. Qué conviene automatizar primero y qué no vale la pena tocar todavía. Si lo que te cotizaron tiene sentido o te están vendiendo de más.
También sirve para algo menos obvio y bastante frecuente: poner en palabras un problema que todavía no sabés nombrar. Muchas veces el pedido llega como "quiero ordenar esto" y lo que aparece abajo es una persona del equipo perdiendo tres horas por día en una tarea que no debería existir.
Para qué no sirve
No sirve para encarar una migración o una integración grande comprando horas sueltas. Esos trabajos tienen precio de proyecto, y no porque sean más horas: porque lo que estás comprando es que tu operación no se detenga mientras se hacen. Eso no se cotiza multiplicando tiempo.
Si tu caso es de esos, el camino correcto es el diagnóstico.
El diagnóstico, para cuando hay que cerrar el número
Reviso lo que tenés —los sistemas, por dónde entran y salen los datos, dónde está hoy el trabajo manual— y te entrego un informe escrito con qué tenés, dónde se te va a romper, en qué orden conviene atacarlo y cuánto cuesta cada tramo.
Es un entregable que queda tuyo. Si después hacemos el trabajo juntos, perfecto; y si se lo llevás a otro para que lo ejecute, también sirve, porque lo que compraste es entender tu propia situación. Un presupuesto de proyecto sin diagnóstico previo es un número inventado, y prefiero no dártelo.
Precios
Para una consulta puntual. Se paga por lo que se usa, sin mínimo.
Para cuando ya sabés que va a haber ida y vuelta. Sale cincuenta dólares menos que comprarlas sueltas y no tienen vencimiento.
Relevamiento completo y documento con el plan y los números. Es el paso previo obligatorio de cualquier proyecto.
Para operaciones que ya están andando y necesitan a alguien disponible todos los meses. El alcance se arma según tu caso.
Precios en dólares estadounidenses. No incluyen licencias de terceros ni servicios de infraestructura, que se contratan a nombre tuyo.
Cómo se consume el pack
Se descuenta por trabajo hecho, no por tiempo de calendario. Después de cada sesión te queda registrado qué se hizo y cuántas horas se usaron, así que en cualquier momento sabés cuántas te quedan sin tener que pedírmelo ni reconstruirlo de memoria. Si querés el detalle, lo pedís por el chat o por WhatsApp y te lo paso.
Las horas no vencen. No tiene sentido apurarte a gastarlas para no perderlas: si las compraste es porque las vas a necesitar, y el apuro sólo lleva a usarlas mal.
Sobre el abono
Hay algo que conviene decir de frente: el abono no es un descuento por volumen. Lo que estás comprando es prioridad — que cuando se rompa algo un martes no tengas que averiguar si tengo lugar en la agenda.
El alcance lo acordamos según tu operación, y por eso el plan es personalizado: no es lo mismo acompañar una tienda que una fábrica con tres sistemas conectados entre sí. De la primera charla sale qué entra en el abono y qué se cotiza aparte, por escrito, para que después no haya discusión.
Si tu operación no depende todavía de que alguien responda rápido, no lo contrates. Empezá por horas y lo vemos cuando haga falta.
Cómo arranca
Contame el problema. No hace falta que venga ordenado ni que sepas si es grande o chico — esa es justamente la primera cosa que vamos a averiguar. De la charla sale si alcanza con una hora, si conviene el diagnóstico, o si lo que necesitás no te lo puedo resolver yo, que también pasa y prefiero decirlo temprano.